Mensaje del Presidente de Unión Médica Nacional

Dr. Edwin Solano Alfaro

(San José, 10 de enero de 2013). La crisis de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) se debe a una mala gestión administrativa, como lo demostraron los informes de la Defensoría de los Habitantes y de la Asamblea Legislativa, y de ninguna manera al pago del tiempo extraordinario a los médicos, como lo insinuó a la prensa la gerente de infraestructura, Gabriela Murillo.

El informe legislativo señala, con nombres y apellidos, a algunos de los verdaderos gestores de la crisis, a los que el Ministerio Público deberá investigar para que  asuman, como corresponda,  sus responsabilidades.

De los informes se desprende que la crisis se debió a una mala gestión a nivel gerencial en oficinas centrales y no a nivel hospitalario, tanto es así que entre los responsables  no se citan  directores médicos y mucho menos a los médicos que realizan labores asistenciales.

Para tratar de invisibilizar las deficiencias administrativas se ha lanzado una cortina de humo con el fin de desprestigiar al cuerpo médico nacional, al afirmarse que el salario y el pago a los médicos que atienden a los enfermos después de las cuatro de la tarde, son la causa de la crisis. Nada más lejos de la verdad.

Los médicos no somos responsables de la necesidad del tiempo extraordinario para que la CCSS cumpla con el mandato Constitucional de atender la población costarricense las 24 horas del día.

Por lo tanto, debe quedar claro a la opinión pública quiénes son los verdaderos responsables del colapso que amenaza a la CCSS.

Ello porque no debe sacrificarse a los pacientes como se hizo en el hospital de Grecia, donde aduciendo una economía, que se volvió perversa e inhumana,  se enviaban a las mujeres embarazadas de tres en tres al Hospital México y al de Alajuela, exponiéndolas y trasladando el costo de la atención a esos centros.

La contención  del gasto se inició con el sacrificio de la atención directa de los pacientes, razón de ser de la Caja, sin pensar en que primero debía disminuirse el gasto en alquileres millonarios, en millonarias asesorías y en plazas administrativas, entre otros rubros.

Los médicos somos responsables de  millones de consultas en los colapsados servicios de urgencias y en consultorios en malas condiciones;  somos responsables de miles de cirugías, a veces en quirófanos en franco deterioro, exponiéndonos a errores que pueden llevarnos a acusaciones administrativas o de mala práctica médica.

También hemos sido responsables en señalar, desde hace muchísimos años, las serias deficiencias no solo en infraestructura como de manera encomiable lo plantea la prensa en estos días, sino que también hemos denunciado las deficiencias en recurso humano, principalmente de especialistas y de equipos, que propician el aumento de las listas de espera, las cuales  prolongan la angustia e incertidumbre de los pacientes.

En esta coyuntura de crisis, nos preguntamos de qué sirvió la intervención del hospital San Juan de Dios y los miles de millones de colones que se inyectaron durante tal intervención, con Doña Ileana Balmaceda como directora de ese centro, si tal como lo expresa de manera acertada el periódico “La Nación”, el benemérito San Juan de Dios presenta un franco deterioro de la infraestructura.

La prensa también puede comprobar  la precariedad en la infraestructura en áreas de salud y en EBAIS de todo el país.

Por todo lo anterior, no aceptamos que la gerente de infraestructura, la ingeniera Gabriela Murillo, ante el desastre en infraestructura de  los hospitales de la CCSS que encontró “La Nación”, quiera de nuevo confundir a la opinión pública al responsabilizar al pago de la atención de los pacientes, después de las cuatro de la tarde (guardias y disponibilidad), del caos de infraestructura en la Caja, cuando ella tiene 12 años de estar al frente de dicha gerencia.

La Unión Médica Nacional (UMN) se mantendrá vigilante de que cuando se habla de la Caja se diga la verdad, y no una versión que favorezca a una dependencia.